viernes 20 de enero de 2012

Si yo hubiera

A todos aquellos que me dicen que «el hubiera no existe», les tengo noticias, alcornoques: el hubiera SÍ existe, es el tiempo pretérito pluscuamperfecto del subjuntivo, y sirve para hablar de acciones de cumplimiento imposible, que nos arrepentimos de no haber realizado; algo que pudo ser pero no fue. Pluscuamperfecto viene del latín plus quam perfectus, que significa «más que perfecto». Por ejemplo: Si yo hubiera ido al concierto de Morrissey el año pasado, mi felicidad por ello sería más que perfecta, y ya podría suicidarme tranquilo.




No se crean, nomás quería expresar que el hubiera sí existe y tiene un nombre bien padre. Y que me gustan las fotos de cementerios viejos y lejanos.

jueves 19 de enero de 2012

Los marcianos llegaron ya.



y llegaron bailando... reguetón.





Se ha descubierto que su inteligencia es inferior al promedio humano, y que tienen una extraña forma de aparearse mientras bailan una 'música' primitiva y difícil de soportar.


sábado 31 de diciembre de 2011

Y allá al fondo, en el oscuro diciembre, el fin del mundo. O bien, el viraje drástico hacia el comienzo de una nueva era, la invención de un nuevo mundo. No hay nada de malo en vivir este año que viene como si fuera el último en nuestro viejo y conocido planeta Tierra. Hagámosle un favor a la vida y seamos felices, o cuando menos pongamos los cimientos necesarios para llegar a serlo, ¿no? A todos los que de vez en cuando se dan un vuelta por aquí, a los amigos y desconocidos que me prestan alguna atención, les deseo un Feliz Apocalipsis 2012. Abrazos genéricos.

viernes 16 de diciembre de 2011

Oootra lista sobre lo mejor del 2011

Nah, no es lo mejor del 2011. Es una lista de la música que me emocionó este año, no espero que les guste a todos. Más que álbumes, reseño aquí las rolas que más me gustaron. La verdad es que no estuve muy atento a los nuevos lanzamientos. A lo mejor ya llegué a la edad en que escuchas más música vieja que nueva, así que seguro hay varias canciones que también me parecieron buenas pero no las recuerdo tanto o no les doy el lugar que merecen. No hay un número preestablecido, como "top 10" y así, simplemente puse las que me gustan y las jerarquicé. Supongo que aún me falta escuchar mucho de lo que se hizo en 2011. Lo más seguro es que esta lista cambie con el tiempo.

15. Gary Numan. Resurrection. Vuelve Numan con un álbum que resucita sintetizadores macabros de otros tiempos, convenciones electro de las que él fue visionario, al mismo tiempo que incorpora imaginería sónica digital de cuño reciente. Sin ser novedoso (suena como un viejo ‘frankenstein’ robot que camina lenta y pesadamente, arrastrando circuitos y pedacería de sintetizadores), 'Dead son rising' es un álbum que contiene algunos tracks brillantes.



14. Tim Hecker. The Piano Drop. Con un título perfecto, cargado de significados que cristalizan en una genial combinación de arte sonoro e imagen, este tema del álbum ‘Ravedead 1972’ crea una atmósfera que parece salir de un subwoofer arruinado a punto de explotar y se va depurando hasta alcanzar un clímax de nitidez que deslumbra. Subir el volumen al máximo y revisar al final si no sale humo de las bocinas.



13. TV on the radio. Will do. Del impresionante álbum-película 'Nine types of light'. TV on the radio continúa sorpendiendo con rolas de gran creatividad, combinatoria de rock, funk y soul, en un álbum con un mensaje profundo acerca del amor y el enamoramiento. La película completa merece un vistazo.



12. Friendly Fires. Live those days tonight. Friendly Fires continúa su aventura sonora con un plato de exquisita sencillez melódica, galvanizado con electrónica bailable, a veces retro a lo Daft Punk, a veces funky, a veces sensualmente lenta, sintetizadores soñadores y un poderoso ritmo que electriza el cuerpo. Semejante al arte visual del disco, el tracklist resulta un brillante crisol de colores sonoros.



11. Juan Cirerol. Corrido Chicalor.
¡Ajúa! El originario de Mexicali, Baja California, sorprende con su reinvención del corrido mexicano con tendencia country y actitud punk. Cirerol es una especie de cruza entre el Piporro, el Pirrurris y Johnny Cash. Desparpajado y parrandero, el Cirerol tocará en el próximo Vive Latino y se puede esperar que haga mucho escándalo este año que viene.



10. Nils Frahm. For. El brillante compositor alemán Nils Frahm lanzó este año un EP con dos tracks ('For' y 'Peter') de sobrecogedora belleza, capaces de brindar sosiego a los espíritus atormentados. No se trata de sonidos para poner de fondo, como se ha dicho por ahí, sino de música para escuchar en primera fila y con el corazón a todo volumen.




9. Zun Zun Egui. Katang. ¿De dónde salió esta extraña, heterogénea banda? No había tenido noticia de ellos hasta este año y puedo decir que me volaron la tapa de los sesos con su entusiasmo progresivo-krautrockeado, sonidos que no escuchaba hace mucho tiempo. Este corte del album 'Katang' muestra el elaborado mestizaje de géneros que se impone como una salida a la mediocridad que parece imperar entre las escenas rock actuales.



8. The Kills. Future starts slow. The Kills nos deleitaron este año con un disco sucio, ruidoso y sexy. En este segundo single, las voces juntas de Jamie Hince y Alison Mosshart suenan compactas, sugestivas, elocuentes, sobre tambores duros, profundos, ordenados y guitarras intermitentes para lograr un sonido crudo muy disfrutable.



7. Battles. Ice Cream. Gran tema del álbum 'Gloss Drop', uno de los más raros del año. Empieza como la marcha de un bizarro carrito de helados, acompañada de un siniestro jadeo (más tarde parece que alguien está apaleando o torturando al heladero) y se convierte en una canción de verano con frenetismo rock-electrónico que recuerda a Fatboy Slim.



6. Cake. Long time. La banda originaria de Sacramento, California, da un golpe de timón con su álbum 'Showroom of compassion', cuyo destacadísimo corte Long Time es uno de los que no me he cansado de escuchar una y otra vez este 2011.



5. The Strokes. Taken for a fool. Temazo del álbum 'Angles', de una banda que dominó el panorama rock durante la última década. Francamente no es un gran álbum, está muy por debajo de sus anteriores entregas, pero temas como éste refrendan el lugar al sol que tienen en la historia del rock.



4. Radiohead. Morning Mr. Magpie. Como es usual, el nuevo álbum de Radiohead, 'King of limbs', sorprendió a todo mundo. Recuerdo que su lanzamiento fue anunciado para cierta fecha y adelantado sin previo aviso. Eso fue... no sé, como si adelantaran la navidad, o algo así. Como otros trabajos de Radiohead, no es un álbum que guste mucho a la primera escuchada. Uno debe dejarlo actuar y crecer en la propia sensibilidad hasta que su verdadera belleza toma forma.



3. Danger mouse & Daniele Luppi ft. Jack White. Two against one. El productor Danger Mouse se alía con Daniele Luppi para crear el majestuoso álbum 'Rome', alarde de creatividad y conocimiento de técnicas musicales, arreglos orquestales deslumbrantes y melodías de gran sensualidad. Aquí colaboran con Jack White (otro Rey Midas musical) para ofrecer un tema que sin duda perdurará como uno de los mejores de 2011.



2. Tom Waits. Bad as me. La poderosa y retorcida factoría musical de Tom Waits brinda otro álbum de gran acabado, el número 17 de su carrera. En este tema se concentra el estilo inconfundible de Waits, con su voz rugiente sobre una atmósfera sombría, pianos de cabaret, metales burlones, guitarras siniestras, armónica soñadora; todo sazonado con líricas desparpajadas e impredecibles: Eres la punta de la lanza / eres el clavo en la cruz / eres la mosca en mi cerveza / eres la llave perdida / eres la carta de Jesús en la pared del baño / eres la madre superiora vestida con sólo un brassiere / eres tan malo como yo.


1. The Horrors. Endless Blue. Es difícil decidir cuál es el mejor tema del excepcional álbum 'Skying', con el que The Horrors dieron el gran salto que ya se preveía en su anterior 'Primary Colors'. Elaborado con una marca que The Horrors han patentado desde dicho álbum anterior (la canción dentro de la canción, cuya forma fue trazada en la deslumbrante Sea within a sea), este tema empieza como una tarde soleada en la playa y se transforma abruptamente en una frenética aventura rocker, con saturadas guitarras reminiscentes de Smashing Pumpkins y un trabajo vocal cercano a David Bowie.


miércoles 7 de diciembre de 2011



Es paradójico: en una sociedad en que predomina la literatura realista sea de corte autobiográfico, periodístico, histórico, sangriento a lo McCarthy, "sucio" a lo Bukowski, etc., además de los reality shows y las teleseries empecinadas en "reflejar la realidad", lo real parece haber perdido su significado. Si alguien comparte en redes sociales una bella fotografía que acaba de tomar, esa foto tiene un filtro de Instagram; si aparece una chica bonita en una revista, está photoshopeada; si oímos en la radio que alguien canta una canción emocionante, fue afinada por computadora. Las herramientas que utilizamos para falsear lo real han contribuido a crear una red de incredulidad en nuestra percepción: pareciera que vemos todo a través de ojos cartesianos, que partimos de la duda a la hora de juzgar el mundo que percibimos. Hace poco vi, en una tienda de abarrotes, una fotografía en la que aparecen tres aves formando una gran sonrisa en el cielo. No sé si está photoshopeada, casi puedo asegurar que sí, y sin embargo el sentimiento que me provocó fue un sentimiento puro, cierta paz alegre, una vuelta instantánea a la infancia. Creí experimentar algo semejante a lo que el filósofo Johannes Volkelt llamaba "auto-certeza de la conciencia", a saber, una certeza prelógica sobre determinado contenido consciente, que se toma por evidente y no necesita comprobación, como cuando alguien dice: "veo una flor azul", "me duele el brazo", etc. Pero cuando alguien publica una foto con un filtro de Instagram, la posibilidad de una "certeza prelógica" se cancela de antemano. La foto tiene un sello que parece decir: "soy hermosa, pero nunca ocurrí :(". No me gusta, me parece triste, y feo. Prefiero los atardeceres sin Instagram. Y ya.

lunes 5 de diciembre de 2011

La silla del águila

En El congreso de literatura, el escritor argentino César Aira imagina que un científico loco concibe el descabellado proyecto de clonar cientos de veces al mexicano Carlos Fuentes hasta formar un ejército de ellos, con el propósito de mmm... dominar al mundo. A partir de este argumento, que no parece más que una ocurrencia chusca, Aira despliega una desopilante aventura surrealista con un final (marca registrada del autor) en el que todo termina vuelto de cabeza y pareciera que el mundo tal y como lo percibimos nunca volverá a ser el mismo. Fuentes respondió a esta broma imaginando, en su novela La silla del águila, que la Academia Sueca otorga el Premio Nobel de Literatura a Aira en 2020. Recuerdo que a partir de ello me dio curiosidad por leer la novela de Fuentes, pero la verdad es que no lo he hecho, entre otras cosas porque prefiero, como muchos lectores, al primer Fuentes: sus novelas-Sanborns nunca me han interesado aunque, honestamente, espero algún día reunir los méritos suficientes para leer Terra Nostra. Lo recordé ahora que el candidato presidencial del PRI, Enrique Peña Nieto, tras atribuir a Enrique Krauze la autoría de La silla del águila según él, uno de sus libros predilectos en la FIL de Guadalajara, ha sido blanco de innumerables burlas en redes sociales. Cabe preguntar: ¿quiénes de los que se burlan de los rebuznos de Peña Nieto han leído La silla del águila o sabían de su existencia? ¿Ahora resulta que todos en México somos "intelectuales"? En lo personal, no creo que un candidato presidencial deba necesariamente saber mucho de literatura. Mientras sea un buen gobernante, ¿qué me importa si es lector de Jünger o si es capaz de entender Finnegans Wake? Pero se supone que un buen gobernante debe tener una formación sólida en historia, economía, teoría política y sociología, y está visto que en ello Peña tampoco es precisamente una autoridad. Lo grave no está solamente en la ignorancia sino en la jactancia hipócrita, en el intento de hacerse pasar por lo que no se es. Mientras redactaba esta nota leí que el precandidato del PAN, Ernesto Cordero, criticó en una entrevista la pifia de Peña Nieto, diciendo que tiene serias dudas sobre su cultura general, y a continuación el panista dijo que entre los libros que más le gustan se encuentra La isla de la pasión, de Isabel Restrepo. ¡Cómo! ¿Quién? ¿Isabel Restrepo? ¿Una cruza entre Isabel Allende y Laura Restrepo? ¡Tartufo Cordero, dando lecciones a tu contrincante sobre el modo correcto de rebuznar!... Tanto Cordero como Peña han evidenciado que están tratando de hacerse pasar por algo que no son, que ninguno está preparado para ser presidente y sólo aparentan estarlo. Quizá por ahora les funciona esa "estrategia", pero a la larga se pagará caro: la hipocresía y la gazmoñería son las máscaras más caras. Aunque por supuesto no serán ellos quienes paguen...

martes 22 de noviembre de 2011

Paquear

Alguna vez dije que el box es un deporte de uno contra uno en el que siempre gana Pacquiao. Cuando supe del tercer capítulo de Márquez vs. Pacquiao, dije con la misma impasibilidad: va a ganar el pinche filipino. Entre mis amigos me convertí en la pinche Malinche, pero tuve razón. Y es que Pacquiao le ganó a todo México, aunque no le ganó. En realidad ganamos, pero perdimos. ¿Acaso no es lo que nos pasa seguido? Y luego qué sorna, qué delectación el verbo pacquiar: Dícese de la acción de robar, asaltar, embaucar, agandallar, desfalcar. Sinónimo de hurtar. Ejemplo: "Me pacquiaron el celular en el camión". "No me vengas con que a Chuchita la pacquiaron". "Pacquiao que roba a Pacquiao..." La palabra me sonaba de algo y la busqué en el diccionario de la Real esa madre, y ¿qué creen que me encontré?: paquear2. (De paco1). 1. tr. Ur. En lenguaje juvenil, engañar (inducir a tener por cierto lo que no lo es).

Jajajajaja

sábado 5 de noviembre de 2011

Si hay algo peor que ser viejo es ser un viejo pendejo :O

miércoles 19 de octubre de 2011

Ingenuidad

Aún no se extingue el eco de las palabras finales de Miguel Ángel Granados Chapa: "Es deseable que el espíritu impulse a la música y otras artes y ciencias y otras formas de hacer que renazca la vida, permitan a nuestro país escapar de la pudrición que no es destino inexorable. Sé que es un deseo pueril, ingenuo, pero en él creo, pues he visto que esa mutación se concrete". Preveo que sus palabras se olvidarán pronto, igual que una brisa de otoño, y permanecerán como una sublime y lejana melodía en el corazón de unos cuantos. ¿Por qué? En México, el impulso a la educación, las ciencias y las artes está en su mayoría en manos de políticos ineptos, gente que asciende lamiendo pisos por una escala de poder sin una vocación clara y sin más méritos que la obediencia perruna que muestran a sus amos. Sujetos que van tras los huesos y sobras que les tiran sus jefazos, quienes los colocan en puestos públicos y comisiones legislativas en materias que regularmente desconocen por completo. Es el caso de la diputada que presidía la Comisión de Cultura de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, Edith Ruiz Mendicuti, quien afortunadamente, y gracias a un grupo de ciudadanos que firmamos una carta pidiendo su remoción, ya fue defenestrada. A esta mujer se le ocurrían ideas como censurar el heavy metal y el rock gótico, debido a sus "referencias al homicidio, el suicidio y el satanismo". Esta idea revela desprecio por la libertad de expresión pero sobre todo ignorancia, porque hay que ser ignorante para pensar que se puede prohibir un género musical en plena ciudad de México y en pleno auge de internet. Por el mismo nivel está el secretario de Educación, Alonso Lujambio, quien jamás ha publicado un solo libro sobre educación, carece de méritos para conducir la política educativa y obviamente no tiene por vocación el tema educativo, pues ya se aprestaba a botar la Secretaría de Educación Pública para buscar la Presidencia de México, aspiración que no concretó porque sus jefes le abrieron los ojos y le dijeron que ni en sueños podría ganar. Así se manejan estos señores, saltando de un cargo a otro, de una secretaría a otra, de una comisión a otra, como si se tratara de cualquier "chamba" o como si fueran todólogos (ja ja ja). La semana pasada, la directora del IPN, Yoloxóchitl Bustamante, puso el dedo en la llaga al decir que la educación ya no se puede dejar en manos de los políticos. Bustamante propone una coalición de rectores que conduzcan la política educativa, pues son ellos quienes conocen a fondo el tema y no los políticos saltimbanquis. Lo mismo habrá que decir sobre la ciencia y la cultura. Que su impulso y el presupuesto correspondiente sea manejado por quienes tienen vocación, por quienes desean hacer carrera en ello y no están ocupando un cargo burocrático porque "fue lo que les tocó" y esperan la primera oportunidad para abandonarlo. Ya empecé a hacer guajira, a creer en propuestas ingenuas. Quizá lo que necesita este país es que abandonemos la manida postura "real politik", tan extendida entre una ciudadanía que parece haber perdido la capacidad de asombro y la confianza en que es posible un futuro mejor, y regresemos, como Granados Chapa, a los deseos aparentemente imposibles, a la ingenuidad.

miércoles 17 de agosto de 2011

«Comunicación en tiempo real». Ja, no mamen. ¿Qué es lo que entienden por «tiempo real»?

jueves 11 de agosto de 2011

Rage Against the (nano) Machine

Todo empieza, como siempre, con una explosión, un bang! que en este caso no es un big bang sino una pequeña bomba casera, capaz de lesionar a dos profesores del Tec de Monterrey campus Estado de México sin poner en riesgo sus vidas. El pequeño bang lanza un mensaje que bruscamente es reproducido por los medios mexicanos como una supernova: la nanotecnología es peligrosa, si ustedes persisten en su desarrollo, los vamos a matar. Los extraterrestres que pusieron el mensaje-bomba resultan ser, según la Procuraduría de Justicia del Estado de México, no un par de alumnos resentidos sino, supuestamente, un grupo de anarquistas españoles que se hacen llamar "Individualidades tendiendo a lo salvaje". Utilizan el mensaje más claro y universal del mundo, el que todos entienden a la primera, el mensaje-bomba. La pequeña explosión en el Tec de Monterrey llega como un cerillo que se enciende en un laboratorio a oscuras: la nanotecnología puede ser peligrosa. Un conductor de radio condena el "atentado" y dice que los anarquistas que lo perpetraron leen mucha ciencia ficción. Pedro Miguel mencionaba en su columna NAVEGACIONES cierta novela, de cuyo título no quería acordarse, en la que se habla de "saturar el mundo con un polvo formado por nanocámaras de video y de acabar de una vez por todas, y para bien o para mal, con un invento del siglo XVIII que se ha extendido mucho en nuestros días y que se llama privacidad". ¿Imaginan lo que puede pasar con las nanocámaras? ¿Creen posible que en el futuro todos poseamos nanocámaras capaces de flotar en el cuarto de una niña encuerándose o en la oficina de un político corrupto sin ser notadas? ¿He mencionado que padezco paranoia? No quiero una nanocámara flotando en mi cuarto cuando me acomodo los genitales o cuando planeo la muerte de Elba Esther Gordillo o expreso ideas sociópatas que podrían interpretarse como amenazas de asesinato contra el presidente Calderón o contra Andrés Manuel López Obrador. Fuera de bromas: no están tan deschavetados estos "Individualidades tendiendo a lo salvaje" cuando advierten el peligro de la nanotecnología. Hablan, por ejemplo, del peligro que entraña la creación de aviones "invisibles", hecho notar por el Premio Nobel de Química Harold Kroto (sin embargo, omiten que el mismo Harold Kroto ha hablado de la posibilidad de construir automóviles indeformables en un accidente o aviones capaces de planear o aterrizar para poner a salvo a sus pasajeros al tener una falla). Pese a que creo que tienen razón en algunos de sus planteamientos, estos grupos anarquistas me parecen espadachines de una causa perdida*. Ya empecé a foreverear buscando nanotecnología en Google y me entero de experimentos de L'oreal para incidir en el mundo subatómico de la piel con fines cosmicosméticos y del proyecto de enviar un nanotransbordador para explorar Neptuno. En el futuro alguien lanzará a la venta los nanotransbordadores y cada quien tendrá el suyo, una especie de tamagotchi astronauta. Su propia mosca cyborg en órbita, explorando la superficie de los planetas y las lunas y los asteroides y transmitiendo en vivo hacia el iPad en la (in)comodidad del hogar. Entonces, un joven anarquista, devoto de The Clash y los Dead Kennedys, enviará a algún profesor una mosca explosiva, una luciérnaga con bomba nuclear en el vientre.

* Un comunicado de "Individualidades tendiendo a lo salvaje" en el que reivindican el ataque en el Tec se puede encontrar (si no soportan las faltas de ortografía absténganse) aquí.


domingo 17 de julio de 2011

Cuando Lope de Vega escribía algo nuevo había cierta trivialidad: una nueva obra suya era como añadirle un pelo a un gato.

domingo 10 de julio de 2011

Mil gotas de lluvia

Mil gotas de lluvia vuelan a través del tiempo y golpean el cristal de mi ventana, las baldosas de mi patio, las hojas de mis plantas. Las oigo crepitar allá afuera, por la ventana miro las centellas de lluvia que resplandecen como si la última luz de la tarde les pusiera lumbre. Cierro la ventana y un mosquito alcanza a colarse. ¿Por qué los mosquitos proliferan con la lluvia? ¿En cada gota viene uno encapsulado, y al reventarse la gota emprenden su sueño vampírico? Moscos vampiros, eternos y chupasangres. No sospechan que he criado a un ejército de arañas para que se los coman, jua jua. La fragancia de la lluvia me trae recuerdos de mi niñez que ningún otro aroma es capaz de suscitar, y también, extrañamente, me trae recuerdos que no son míos, recuerdos de la vida de Proust: "Cuando en las noches estivales, el cielo armonioso gruñe como una fiera y todo el mundo se enfada con la tormenta que llega, si yo me quedo solo, extático, respirando a través del rumor de la lluvia el olor de unas lilas invisibles y persistentes, al lado de Méséglise se lo debo". La lluvia enfada a la mayoría y hace dichosos a unos pocos. Enfada, por ejemplo, a los funcionarios que no saben qué hacer con el agua que anega las cloacas sacando a relucir las aguas negras (la política en México se ha vuelto una arena de lucha en la que ya no se confrontan ideas sino acusaciones sobre quién tiene la culpa del desastre). Enfada a los automovilistas que repentinamente se ven atrapados en un embotellamiento provocado por uno de los elementos más dúctiles y suaves de la naturaleza. Enfada a los enamorados que se casan en un día de tormenta, agujas de agua amargan el pastel de bodas y hacen caer sobre su vida de casados un malingo presagio. Enfada a los fanáticos del futbol que se fueron a festejar al Ángel de la Independencia la victoria de la Selección Mexicana en el Mundial Sub-17. Pero a otros no les enfada, porque les parece que la lluvia es el llanto de alegría de Dios por la victoria de México (eso dicen algunos) y se bañan felizmente en esas lágrimas dulces. No enfada a los campesinos agricultores cuyos ojos se anegan de emoción al ver el maná que han esperado durante meses. Tampoco a mí me enfada la tormenta, veo con delectación las gotas suspendidas en el aire, brillantes como fragmentos de un espejo roto, aunque lamento que en algunos lugares estas gotas dulces se transformen en aguas amargas, en inundaciones, en cadáveres. Ahora las gotas se deslizan sobre las hojas y caen al suelo como suspiros. Ya paró la lluvia. Es tiempo de barrer el agua.

jueves 7 de julio de 2011

¡Ya cállate, carajo!

Hola, hace rato estaba pensando que mis maestras de prepri y primaria tienen la culpa de que yo sea tan antisocial. Cuando era niño hablaba todo el tiempo con todos, y en el salón las maestras verracas se la pasaban poniéndome sellos de periquitos en mis cuadernos (también me ponían puerquitos porque tenía los cuadernos llenos de mugre, mojados o con restos de comida, pero ésa es otra historia). La boleta de calificaciones, que debía mostrar a mis padres para que la firmaran, venía con la advertencia: "que ya no platique tanto". Mis papás, molestos, me decían: no platiques en clase, hijo, para eso está el recreo. No entendían que el recreo es para jugar, no para platicar. Y aunque las maestras me sentaran en la primera fila en el salón, no podía evitarlo: tenía tantas cosas que decir. Así que seguí plática y plática hasta que la maestra se hartó y me frenó en seco en plena clase: ¡Federico! ¡Ya cállate, carajo! ¡Eres un perico! Me gritó más fuerte que a los demás, su grito sigue reverberando en mis oídos. No me quedó más remedio que obedecer, me sentí herido pero decidí que ya era suficiente, que podría decir todo lo que tenía que decir en el recreo. Pero cuando llegó la hora del recreo los niños se burlaban de mí, apenas abría la boca, me decían: ¡ya cállate! ¡carajo, cierra el pico!, y se carcajeaban. Recuerdo con perfecta nitidez a una niña de colitas y calcetas con pompones que me gritó: ¡Federico Perico! ¡Federico Perico!... ¡Feperico! Ésa fue la puntilla: a partir de ahí, mi nombre fue Feperico. El coro de los mocosos que formaron una rueda en torno a mí fue atroz: ¡Feperico! ¡Feperico! ¡Feperico! Paradojas de la vida: Feperico ya no hablaba con nadie: desde entonces me volví huraño. Ahí empezó mi largo mutismo, por no decir autismo. Mi espíritu, hasta entonces volcado hacia los demás, se dio media vuelta y se dirigió hacia mí: conocí los placeres y desazones de la introspección. Pude haber muerto de depresión, la mordaza cruel que me habían impuesto en la escuela me asfixiaba, pero afortunadamente apareció casi de inmediato un nuevo grupo de amigos con los que podía seguir conversando, pero en silencio, casi en secreto: los escritores y los personajes literarios. No sé si los que me leen en México se acuerden, pero uno de los libros de Español de la SEP incluía un fragmento de Cien años de soledad de García Márquez y el magnífico cuento "Los dos reyes y los dos laberintos", de Borges. No puedo describir el asombro que me provocó leer por primera vez a Borges. Desde entonces sé que el silencio permite otro tipo de diálogo, mucho más profundo y lleno de emoción y sentimiento. La literatura me ha permitido volver a ser el niño que habla y habla y habla pero también escucha, también sabe estar en silencio y sobre todo lee. Ya no soy tan huraño, hablo con quien quiere dialogar, y agradezco a quienes me impusieron el silencio en mi infancia porque sé que si no lo hubieran hecho yo seguiría hablando sin freno, pero diría puras pendejadas, como muchos de ellos.

miércoles 29 de junio de 2011

No es país de maricas

El año 2000 trajo muchas expectativas favorables y también algunas advertencias o premoniciones de desastre. "El embrutecimiento de los hombres no sólo se ha reflejado en los anaqueles de las librerías sino en el aumento de la delincuencia". Leí esto en un artículo de Enrique Serna publicado en Letras Libres en enero del 2000, que agregaba: "Productos de una cultura donde el más chingón o el más abyecto se impone siempre al más preparado, los mexicanos (varones) llegan a la juventud convencidos de que la lectura es una tarea impropia de su sexo". Leer no es de hombres: es de maricas. "Si el predominio de la mujer se extendiera a la arena política tendría sin duda un efecto saludable, porque las mujeres son menos proclives a la corrupción que los hombres", apostilla el autor. En esto se equivoca, porque en política, es decir en poder, hombres y mujeres son igualmente proclives a la corrupción. La co-rrupción, ruptura doble, es una compañía, no una iniciativa individual: Rupción & Co. Para la corrupción se necesitan mínimo dos, corromper es trastocar la ley en equipo, en contubernio: nunca una acción unilateral. Y en esta lógica se permiten varias combinaciones: hombre corrompe a hombre, hombre corrompe a mujer, mujer corrompe a hombre, mujer corrompe a mujer. El hecho de que una mujer se involucre en política no garantiza que no caerá en corrupción. Por otra parte, el autor hacía notar en aquel artículo la proliferación de retratos de esposas provincianas que mezclan novela rosa y realismo mágico, libros "de señoras para señoras". A diez años de distancia observamos que una nueva escritura mariconizada ha copado los anaqueles de las librerías, desde Paulo Coelho hasta la autora de Crepúsculo, pasando por Isabel Allende, a través de cordilleras de best sellers embadurnados de cursilería. El predominio de este tipo de libros y su excesiva publicidad hace creer a muchos que la lectura de novelas es una actividad propia de señoritas bobas. No sorprende, por eso, que la diputada Edith Ruiz Mendicuti, secretaria de la Comisión de Cultura en la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, diga que no lee novelas porque no es "tan soñadora" la diputada se define a sí misma como una mujer "práctica". Lo que quiso decir es que la lectura de novelas es para mujeres pendejas (acaso estoy tergiversando a la diputada, ¡pero qué!, ¿ella, como "representante de los ciudadanos", no me ha tergiversado?). El alegato palurdo de esta señora saca a relucir su ignorancia y la presume como cola de pavo real: “Sí leo, pero me gustan las cuestiones de política, no soy tan soñadora, no leo novelas y ese tipo de libros… Yo leo cosas del narco y eso, porque uno tiene que saber lo que pasa, lo demás… es que a mí no se me da. Me han criticado mucho por eso, pero yo soy más… ¿cómo te diré? Práctica”. Sobre estas bases, es de temer que Edith Ruiz Mendicuti ignore el significado de la palabra "diputado". Diputar es un verbo: equivale a "mandar". Yo diputo, tú diputas, él diputa, nosotros diputamos, vosotros diputáis, ustedes diputan, ellos diputan. Edith Ruiz Mendicuti es la sujeta en quien recae toda esta acción. Los capitalinos le pagamos y la mandamos a trabajar. Lo mínimo que le mandamos es que conozca la materia en la que va a legislar. Pero queda claro que México no es país de soñadoras, sino de diputadas que directamente se limitan a cobrar y se ahorran el trabajo. Y no es país de maricas, sino de matones.

domingo 29 de mayo de 2011

Aburrido

Al suplicio del calor africano se añaden los tenaces mosquitos. Mientras trabajo, uno me aguijonea desde hace rato y lo he dejado hacer, ya ha extraído más de un par de muestras de mi sangre, debería agradecerlo con una venia en el aire e irse a molestar a alguien más, pero estos insectos no agradecen la generosidad, son abusivos, se emborrachan y siempre piden más, no sé qué ganan si de todos modos terminan embarrados en la pared dejando un dibujito rojo con la sangre que me hurtaron. ¿Se nota que estoy aburrido y por eso hablo de los insectos? ¡Cómo! ¿El inaburrible F de las nieves? ¡El que recomienda a Copi antes que a Cortázar! ¡Oh, pero si F no se aburre! Bueno, ahí me tienen abriendo el Messenger de Hotmail, herramienta un poco demodé entre los aburridos, y a golpe de máquina me vienen las amenazas: casorio, hijos, desempleo, divorcio, aborto, sida, secuestro, me dio mucho gusto saludarte y ya no te desaparezcas tanto, te dejo mi cel: 044 55-AUXILIO. Caray, ya no estoy aburrido, ¿en qué estábamos, Claribel Alegría?

sábado 7 de mayo de 2011

Enciendo la tele. Zapeo los canales: mierda, mierda, mierda, el box. Sugar Shane Mosley vs. Manny Pacman Pacquiao. Es el tercer asalto y sin decir agua va el Devorador de Mexicanos le rompe la izquierda en la cara a Mosley y lo arroja a la lona. Mosley se levanta y aparece aquel rostro mitad miedo mitad asombro característico de los rivales de Pacman, como si fueran conscientes de estar sufriendo una madriza mágica. Entre los asaltos aparece una mujer Tecate haciendo ejercicio y enseñando la profundidad de su escote mientras mira directo a la cámara, al mismo tiempo que un locutor dice: "evite el exceso". Las contradicciones hipócritas de la publicidad. Sus dobles mensajes, que ya ni siquiera se esmeran en lo dizque subliminal. ¿Le haces caso al locutor apagado (literalmente en off) que sólo está cumpliendo un mandato gubernamental o a la mujer Tecate que parece entrenar como Rocky Balboa para follar con un garañón como tú que mira el box en la tele el sábado por la noche? No hay tiempo para cavilar sobre ello porque suena la campana y Pacman vuelve al ring y asedia a Mosley con mazazos que lo van abollando y compactando hasta que el púgil que al principio era más alto y más pesado se va haciendo chiquito, chiquirritico y huye trazando una espiral de miedo y cuando ya no puede correr más recibe a Pacman con un abrazo y ya no es Sugar Shane Mosley sino sólo Sugar a secas. Sugar vuelve a ser castigado con una izquierda de plomo que le saca chispas y se soba los pómulos y la frente con los guantes y su gesto de dolor y súplica es tiernísimo frente a la máquina de romper madres Pacquiao que ya sabe, como los espectadores, que ganó la pelea cuando ¡Paf! Pacquiao cae a la lona y como un resorte se incorpora de inmediato y sonríe pero su sonrisa se borra cuando el réferi empieza el conteo, no es posible que dé por buena un caída que se debió a un empujón y no a un madrazo. El campeón está encabronado por el error del réferi y acomete con furor a un Mosley que tímidamente se agazapa en las cuerdas para esperar el campanazo final con una mueca que parece decir: ¿yo qué culpa tengo de que el réferi se equivoque? Al arrancar el round doce Sugar saluda deportivamente a Pacman con un tenue choque de guantes y le da un abrazo como haciendo las paces y es de temer que Pacman le responda con un apercá fulminante que retiemble en todo Las Vegas y lo embarre en la lona. Mosley recibe unos cuantos putazos más y su defensa sólo se interrumpe cuando lanza esporádicos jabs con la fuerza de una niña de nueve años. Suena el campanazo, el ring se inunda de gente y Pacman se arrodilla con la frente pegada a su esquina. Muestran el rostro amoratado del perdedor. Parece salirle humo de las orejas. Cuesta trabajo decir si aún tiene los ojos puestos.

sábado 30 de abril de 2011



miércoles 27 de abril de 2011

El prefecto de Roma, Giuseppe Pecoraro, estima que al menos un millón de peregrinos y turistas lleguen este domingo a la plaza de San Pedro y sus alredededores para presenciar la beatificación de Juan Pablo II. La supernova mediática será vista en vivo (y en muerto, diferido) por miles de millones de católicos y no católicos en varias partes del mundo. Ahora Karol Wojtyla será: (a) Un gigantesco fantasma flotando vía satélite en millones de conciencias. (b) El primer santo que despacha milagros por Twitter y Facebook. (c) Mi hermano del alma, realmente el amigo. (d) Poca cosa, comparado con Juan Pablo I, el Papa de la Sonrisa.





Se atribuyen a Karol Wojtyla a.k.a. Juan Pablo Reloaded milagros del tipo médico-mágico-curativo, como la sanación de una monja aquejada de mal de Parkinson en Francia, la rehabilitación de un niño desahuciado por leucemia en México, la fertilización de una china estéril en Canadá, la curación de una niña que padecía hidrocefalia en Paraguay. El procedimiento de Juan Pablo II siempre es el mismo. Les toca la cabeza, les pide que recen, también él se pone a rezar. Y voilá. Es todo. No hay demasiada espectacularidad en sus milagros. No hay multiplicación de panes ni permutación de la sangre en vino ni sermones a los peces como el de San Antonio de Padua. Este extraño santo, que aburría a los hombres con sus sermones, se sintió incomprendido y un día concibió el propósito de mostrar el error que cometían quienes le daban el avión y se puso a predicar a los peces, quienes acudieron formando un círculo a su alrededor, lo escucharon con la boca abierta y no partieron hasta recibir su bendición*. Hay que ser artista en los milagros. Juan Pablo II no lo era. Se dedicaba a repetir el mismo milagro, sin mayor creatividad que poner la mano en la cabeza de los enfermos y rezar. Hacía buena mancuerna con Dios: uno causaba el problema y el otro lo solucionaba. Donde Dios ponía una enfermedad, él la curaba. No había final, porque el número de curaciones era siempre inferior al número de enfermedades. Hay una razón para que los milagros de Juan Pablo II sean de tipo médico-mágico-curativo. La Curia Romana no es tonta, conoce el modo de actualizarse al mundo contemporáneo y sabe que si atribuye a Juan Pablo II un milagro surrealista como el de los peces, la tildarán de loca y se reirán cruelmente de ella en las redes sociales (¡oh, las santas redes sociales!) El mundo está enfermo y necesita papas que sanen. Las curaciones de Juan Pablo II son milagros modernos, compatibles con Facebook, Twitter y Formspring en el modelo más sofisticado de Blackberry que os podéis imaginar**. Generalmente se pasa por alto otro de los milagros de Juan Pablo II, acaso el más importante: la multiplicación de los beatos. Sin embargo, Wojtyla, el papa que más beatificó, con un récord de mil trescientos treinta y ocho nuevos beatos, más que todos los papas anteriores juntos, no beatificó a su tocayo-menos-uno. El Papa de la Sonrisa duró treinta y tres días como pontífice. Dicen que lo asesinó la Curia, pero la Curia dice que se suicidó. El Papa de la Sonrisa quería "echar a los mercaderes del templo" y su lema pontificio fue "Humilitas" (humildad). Se dice que los mercaderes lo asesinaron y hay voces en la iglesia católica que piden su beatificación como mártir. Fue sucedido por Juan Pablo II, el papa viajero cuyo lema pontificio era "Totus tuus" (todo tuyo), que besaba el suelo de cada país que pisaba y que en 26 años de pontificado revolucionó una industria de la fe que actualmente conduce ríos centelleantes de dinero hacia el Vaticano. Albino Luciani, el humilde y breve Papa de la Sonrisa, murió el 28 de septiembre de 1978. Nadie supo de qué sonreía.

* La Basílica de San Antonio de Padua resguarda la lengua que pronunció el sermón a los peces. La Santa Lengua se conserva en un relicario de plata dorada, obra de Giuliano da Firenze, y es considerada un milagro perenne. Se dice que al abrir el ataúd de San Antonio para ofrecer las reliquias a la adoración de los fieles, la Santa Lengua fue vista todavía incorrupta por San Buenaventura, quien, lleno de admiración, exclamó: "¡Oh lengua bendita, que siempre bendijiste al Señor, e indujiste a los demás a bendecirlo; ahora vemos con claridad cuántos méritos adquiriste ante Dios!" Su mandíbula fue robada en 1991 de la Basílica de San Antonio en Padua.
** La Curia se moderniza y no sorprendería mucho que en este siglo se les ocurriera pontificar a la primera Mama.

jueves 21 de abril de 2011

Soledad, soledad
¡cómo me miras desde los ojos
de la mujer de ese cuadro!
Cada día, cada día,
todos los días...
Cómo me miras con sus ojos hondos.

-Xavier Villaurrutia.

Soledad, mi tía política, tiene un nombre que ni mandado a hacer. Ignoro qué claridad o arte de los conceptos llevó a sus padres a estamparle semejante nombre, que describe con tétrica circunspección lo que ha sido su vida. Sola, Soledad está siempre sola. Puede haber una multitud a su alrededor, pero ella vive aislada en su arisca discrepancia, atrincherada en un muro de rencor que despierta la inquina de los demás. No la mía, por cierto, pues yo sí le hablaba y le hice compañía varias tardes cuando la encontraba en la calle, algo descompuesta del cerebro, atascada en sus recuerdos desordenados que ensartaba sin ton ni son, y notaba que me cerraba un poco el paso, como no queriendo la cosa, cuando me despedía de ella aduciendo inexistentes negocios que atender, supuestas citas impostergables, y Soledad repetía la misma pregunta que le acababa de responder: ¿y tú qué estudias? Severa y sin concesiones, con la lengua envenenada, cada palabra de Soledad podía ser un latigazo o un esputo, pero lo cierto es que conmigo, si he de acercarme a la verdad, se comportaba como una dama bondadosa y desvalida. La tía soledad, que yo sepa, no cometió ningún crimen. Simplemente se solazaba en dificultar la vida a los demás. Una de esas personas que defienden a capa y espada su imperio y un buen día, al cabo de varios años, salen a la calle y ya no saben cómo regresar a casa. Cuan fatídica es, la tía Chole me ha hecho reflexionar y volver a reflexionar sobre la soledad. Yo aprecio estar solo cuando quiero leer, entre otras cosas, porque leer me hace sentir menos solo. Pero desconozco la soledad total que padece mi tía política (y al decirle así la dejo aún más sola). Miro su foto y, como en el poema de Villaurrutia, también sus ojos se humedecen. No es que Soledad quiera estar sola, pero vive de un modo que obliga a los demás a huirle. A la muerte de mi tío, quiso mudarse con la familia de su hijo, que la rechazó y la envió a un asilo de ancianos. Su nieto (una tía Chole en potencia) me explicó que ahora ella está "donde asilo quiso". Acto seguido se rió enseñando los colmillos, una mueca vesánica que heredó de la tía Chole. La soledad me parece una suerte de desintegración del yo, una muerte alterna o virtual. Por la entrevista que Dante le hace a Ulises (Infierno, XXVI, 90-142) sabemos que el último viaje de éste a las columnas de Hércules, a la "región sin gente", al mundo de las Antípodas que la Alicia de Lewis Carroll llama, en su ignorancia chusca, "Antipatías", desembocó en la muerte, cuando el mar se cerró sobre él y los hombres que aún le eran fieles. Evitar la soledad es para muchos un imperativo, una ley de la gravitación que nos atrae hacia los otros, y quizá incluso en la muerte permanecemos unidos a los demás. Como aquella luna de Saturno que, al desintegrarse, dejó sus restos gravitando como anillos a su alrededor.

domingo 3 de abril de 2011

Puesto que no tengo Facebook, muchas personas que me conocen no tienen modo de comunicarse conmigo (al parecer se han olvidado de que también existe el teléfono o el email) y con bastante frecuencia me encuentro a alguien que me pregunta por qué no fui a determinado lugar donde era esperado pero no lo supe ya que la invitación se envió vía Facebook. Pero también ocurre que cuando salgo con amigos, a comer o a tomar un trago, en determinado momento alguien empieza a ver su teléfono celular y los demás lo siguen hasta que me encuentro en una mesa con todos viendo sus teléfonos, súbitamente abducidos por algo que reclama toda su atención. Por mi parte no hablo, pues no quiero interrumpir los importantes asuntos que deben estar atendiendo (ajá), y me limito a contemplar todo alrededor mientras mentalmente hago observaciones al modo barroco sobre lo que veo para no aburrirme, el viento adamascado acaricia los brazos desnudos de esa mujer en el balcón, ese estilo. Dicha actitud que los lleva a abstraerse mirando con fruición sus teléfonos, cada vez más común entre muchas personas, me parece irritante. No lo hagan. Es una absoluta falta de respeto hacia las personas que tienen frente a ustedes. He visto que normalmente lo hacen para ver el Facebook o el Twitter (casi siempre son estas dos redes sociales, pero en los teléfonos móviles hay muchas otras distracciones y el colmo, me parece, son los jueguitos que traen ahora los iPhones; la otra vez vi uno que consiste en arrancar costras y tronar granos de la cara de alguien, no es broma: de eso se trata el juego). Al contrario de Facebook, Twitter me gusta porque ahí he encontrado varios epigramas o simples ocurrencias divertidas, pero también es cierto que encontrar un buen tuit es casi siempre tan difícil que equivale a meter la mano en una cloaca gigantesca para extraer un dije de oro. La gran mayoría de esas frases, incluso las consideradas "top tweets", son malísimas, migajitas de mierda.


No es tan emocionante, si lo piensan bien, estar todo el tiempo conectado a una red que escupe sin cesar este tipo de estupideces. Hoy en día parece que la estupidez está de moda, como pude constatar hace poco al ver un anuncio de cierta bebida alcohólica cuyo slogan decía algo así como: "entre más tonto es el juego, más atención le ponemos". La liviandad y el buen ánimo son necesarios para aligerar la vida, para no tomarla tan en serio, pero la estupidez es peligrosa. Se puede ser ligero, antisolemne, divertido, sin ser estúpido. Pregúntenle @maire_wink.

miércoles 30 de marzo de 2011

Adam Smith decía que si un hombre fuera a perder su dedo meñique no podría dormir por la noche, pero roncaría con profunda seguridad, siempre que nunca los haya visto, sobre la ruina de cien millones de sus hermanos. No tengo modo ni intención de refutarlo, pero es cierto que ante lo ocurrido en la central nuclear de Fukushima en Japón he experimentado, como muchos, una preocupación real. La distancia me inclina a abstenerme de opinar sobre un fenómeno cuyas características conozco sólo de manera parcial, sin ningún tipo de instrucción especializada, y cuyas consecuencias no padezco directamente. En una época en que somos azuzados a expresarnos como papagayos todo el tiempo (y los medios para hacerlo se multiplican), parece difícil reconocer que a veces es preferible guardar silencio y poner atención a las opiniones de quienes pueden y deben opinar con conocimiento de causa. Nunca podremos equiparar y en esto Adam Smith tiene razón lo que sentimos al leer un texto sobre Fukushima como el del escritor japonés Kenzaburo Oé con las preocupaciones reales que cruzan la mente del autor. Lo cual no implica que las palabras de Oé sean lejanas, aunque lo parezcan, como el autor advierte citando a Shuichi Kato, quien a su vez remite a una frase del Libro de la Almohada escrito mil años antes por Sei Shonagon en la Era Heian (cuando los japoneses citan a sus ancestros de miles de años atrás, y si la impaciencia del lector no detiene estas verbigracias, las referencias pueden remontarse más de tres mil años a escritores que piensan exactamente lo mismo), en la que la autora evoca “algo que parece muy lejano pero está, en realidad, muy cerca". De esta enseñanza, Kenzaburo Oé concluye: "el desastre nuclear parece una hipótesis distante, improbable; la perspectiva de ello está, sin embargo, siempre con nosotros". El sufrimiento al que fueron sometidas las víctimas ha sido visto por muchos como una lección, y por algunos como una lección divina. El gobernador de Tokio, Shintaro Ishihara, describió la catástrofe (después se vio obligado a disculparse) como un castigo del cielo por el egoísmo de los japoneses. Análoga es la interpretación del historiador del cristianismo Roberto de Mattei, para quien "las grandes catástrofes como el terremoto de Japón son una voz terrible pero paterna de la voluntad de Dios", un castigo justo "como el fuego sobre Sodoma y Gomorra". El marxista Slavoj Žižek sostiene que ante un cataclismo la palabra de los filósofos carece de relevancia; atender la emergencia es lo importante y sólo los científicos pueden hacerlo. Pero los argumentos teológicos como los de Roberto de Mattei no sólo carecen de relevancia (qué otra cosa podía esperarse que opinara) sino que además muestran una profunda falta de respeto hacia el sufrimiento de un pueblo que no tiene por qué creer en el mismo Dios colérico y punitivo que él. La menos arrogante posición de Oé recuerda los ideales del Japón de la post guerra, que incluían, entre otras premisas, los llamados Tres Principios No Nucleares (no poseer, manufacturar o introducir en territorio japonés armas nucleares). Para Oé, la catástrofe que padece Japón es consecuencia directa de haber quitado el sentido a estos tres principios, y no es a la divinidad a quien se debe obedecer para procurar que la tragedia no se repita, sino a los muertos: "Los ideales de la humanidad de post guerra, sin embargo, no han sido completamente olvidados. Los muertos, vigilándonos, nos obligan a respetar esos ideales, y su memoria nos previene de minimizar la naturaleza perniciosa del armamento nuclear en nombre del realismo político. Nos oponemos. Ahí subyace la ambigüedad del Japón contemporáneo: es una nación pacífica refugiada bajo la sombrilla nuclear norteamericana". Oé sostiene que el desarrollo industrial en aras del crecimiento no justifica el riesgo que entraña la energía nuclear. No hace mucho que en México se intentaba justificar la producción de energía nuclear con el erróneo argumento de que es segura y que no debíamos satanizarla basados en lo que ocurrió en Chernobyl, donde, se nos decía, los sistemas de seguridad fallaron. En la actualidad, según esto, las condiciones de seguridad son tan efectivas que hacen impensable un accidente de semejantes magnitudes. Hoy esos argumentos han quedado refutados en Japón, un país cuyos sistemas de seguridad se creían por lo general infalibles. Oé comprende que ante una catástrofe de semejantes dimensiones debe ser taxativo: "Repetir el error exhibiendo, en la construcción de reactores nucleares, la misma falta de respeto por la vida humana es la peor traición posible a la memoria de las víctimas de Hiroshima". No repetir el error es algo que incumbe no sólo a Japón sino a todos los países que desarrollan energía y armamento nuclear. Quienes nos dicen que la energía nuclear es una alternativa segura y necesaria para "satisfacer las necesidades del mundo actual" están mintiendo y poniendo en riesgo nuestra seguridad. Estas supuestas necesidades no pueden crecer indefinidamente, como pretenden quienes prevén el agotamiento del petróleo y piensan suplirlo con energía nuclear. Mientras se acaba el petróleo es necesario desarrollar energías alternativas que no sean peligrosas como sí lo es la energía nuclear, pero si esas energías alternativas no cubren la demanda total de energía, lo que debemos hacer es disminuir esa demanda, buscar otro modo de vida y encontrarlo pronto. Si no logramos esto es probable que un día nos despertemos en una situación aterradora, que la pesadilla de Akira Kurosawa se convierta en una irreversible realidad de la que no podremos extraer ya ninguna lección. Si para Adorno no se puede escribir poesía después de Auschwitz, mucho menos se puede enriquecerse mediante la energía nuclear después de Hiroshima y Nagasaki, Mayak, Chernobyl, Fukushima... Lee el texto completo de Kenzaburo Oé. Ve un fragmento de Dreams de Akira Kurosawa. Lee el poema "Godzilla en México", de Roberto Bolaño.