Y allá al fondo, en el oscuro diciembre, el fin del mundo. O bien, el viraje drástico hacia el comienzo de una nueva era, la invención de un nuevo mundo. No hay nada de malo en vivir este año que viene como si fuera el último en nuestro viejo y conocido planeta Tierra. Hagámosle un favor a la vida y seamos felices, o cuando menos pongamos los cimientos necesarios para llegar a serlo, ¿no? A todos los que de vez en cuando se dan un vuelta por aquí, a los amigos y desconocidos que me prestan alguna atención, les deseo un Feliz Apocalipsis 2012. Abrazos genéricos.
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1 comentarios:
Fer: El 2012 esté repleto de asombro y sueños realizables, desde mi puerto jarocho, te saludo, Monique.
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