jueves, 31 de julio de 2008


Lirios, pensad
que se halla de viaje
el que os mira

-Sôgi

domingo, 27 de abril de 2008

Mal de mer

En la ciudad de Irvine, California, hay un gringo que escribe un blog intitulado maldemer.blogspot.com

El gringo se hace llamar Joshua Porter. Sin asomo de duda es un perdedor. Pero también desde otra perspectiva puede ser un sabio anónimo. En su perfil dice que es buzo de rescate. Maestro de física y álgebra en una junior high (no especifica cuál). Fotógrafo y explorador del mar.

En su blog expone las fotografías que toma bajo el mar. Sus fotografías son sumamente contradictorias. Algunas parecen bellas pero no lo son. Otras son bellas hasta la lágrima y la asfixia. Unas son verdaderamente asombrosas; otras parecen tomadas por un ojo que ve sólo el marco de las cosas, un ojo desorientado que mira tanto ese marco -y se fascina tanto con él- que nunca llega a ver la milagrosa imagen que hay en medio. Captan con evidente torpeza un aura, un instante, un momento estético que se iba a presentar una sola vez y nunca más -el segundo en el que Joshua tomó o creyó tomar las fotos. Una bandada de peces que huyen súbitamente. Extraños racimos de corales sembrados caprichosamente en el suelo marino. Plantas y criaturas de colores alucinantes. Una tortuga abriendo las alas para planear más alto. Otras fotografías muestran a un buzo contemplando los altiplanos que se forman en los suelos arenosos, dunas tenuemente deslavadas por el correr paciente y enigmático de las aguas.
Photobucket


Photobucket
Lo repito: estas fotografías a veces intentan retratar un aura, un aquí y ahora (un deslumbrante hic et nunc) en el que el universo entero se muestra hermoso. El planteamiento y la solución de un enigma trascendental estaban ahí; la cámara, el fotógrafo, su ojo y su dedo (aunque tomaron la foto) no estaban ahí.

Photobucket
Cuando yo abrí este blog y sentí necesidad de darle un nombre, "mal de mer" vino como un relámpago. Joshua pensó esto mismo unos escasos meses antes que yo. Quizá lo vio (conjeturo al aire, como quien dice al chile) en un avión, en las bolsitas para vomitar que dicen en francés: sac mal de mer. Yo lo vi así (aunque antes lo vi en obvios libros existencialistas y antes en las piruetas que daba sobre un pie cuando era niño y creía que dando muchas vueltas seguidas te salías de órbita y desaparecías del mundo). Mal de mer puede ser un mareo, una náusea que explota a miles de kilómetros sobre el mar. Mi mal de mar es un vértigo que contempla la inmensidad del océano desde las alturas. El de Joshua es un mareo estupefacto y alucinante que contempla la belleza microscópica de un cementerio marino.

Photobucket

En cualquier caso, mal de mer es un vómito diabólico (blattyesco) que cae a chorros desde las alturas (quizá es un desecho que no me gusta y del cual necesito deshacerme publicándolo aquí, deshacerme de él no porque crea que tiene alguna calidad y quiera presumirlo a mis amigos, sino porque necesito expulsarlo para que no se coagule en mi esófago y me asfixie).

Me interesa el blog de Joshua. Mal de mer es un concepto que él y yo nos encargamos de descifrar con ojos distintos (me topé con su blog en la cara cuando quise usar el nombre de maldemer, y tuve que aceptar sin gimoteos la humillación de poner un número (6) al lado porque el nombre ya estaba tomado). Me interesa el hecho de que su blog no tiene comentarios (al mío le va mal, casi nadie da dos patas de hormiga por él, pero de vez en cuando alguien se para por aquí y explora el blog como una mosca aterrizando en la superficie de la luna). El blog de Joshua no tiene comentarios. ¿Por qué? ¿Bloquea los comentarios o nadie ha querido comentar? ¿Joshua, de tanto vagar en el fondo del océano, persiguiendo fantasmas marinos, se ha olvidado de vivir y por eso no tiene amigos? ¿Pasa la vida en el fondo del mar y sólo sale para digitalizar sus fotos y subirlas al blog? A veces me imagino a Joshua como un buzo nómada, sin rumbo: náufrago itinerante. Un astronauta perdido en el fondo del mar, alma solitaria flotando alternativamente entre el éter del ciberespacio y las aguas de Hawaii.

Al parecer Joshua tiene un amigo. El tal Pete, otro buzo que se sumerge con él y con quien tal vez conversa bajo el agua en un lenguaje secreto. También habla de otros buzos, Jeff y Wouter. Otros tipos que viven en el fondo del mar y toman fotografías dignas de admiración que al parecer nadie ve, porque a la fecha el blog de Joshua sigue sin comentarios. Joshua dice que sus fotos están sujetas a leyes de copyright. No me importa, le hago un servicio publicando parte de su obra aquí, y de todos modos se lo merece por haberme ganado el nombre de maldemer para mi blog.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Ayuda humanitaria

Rotas las vías de comunicación, roto el estado, rota la justicia, rota la civilización. La tierra desgajada, cadáveres de reses flotando, mosquitos revoloteando en un edén demoníaco, la iglesia “El arca de Noé” bajo el agua, ríos de aguas dulces que de pronto se tornan amargas. Tabasco y Chiapas.

A nadie se le ocurre armar una despensa y enviarla a uno de los 34 mil niños que mueren diariamente de hambre en países como Angola o el Congo. Ahí la emergencia es permanente y la tragedia es el único destino, pero como eso no sale todo el día en los medios de comunicación, y como es tan lejos, es como si no existiera.

De todos modos me dieron ganas de enviar alguna ayuda a los damnificados en México. Y ahí surge un dilema.

¿A quién darla para que la haga llegar? ¿a TV Azteca? ¿al gobierno del DF y a su jefe? ¿a Banamex? ¿a cualquier otra instancia de rapiña política o comercial?

No.

Decidí que la iba a enviar directamente a Tabasco y a Chiapas. Seleccioné una colonia y busqué el código postal de alguna de las zonas afectadas, pensando que lo mejor sería enviar la ayuda por mensajería, y que el mensajero se la entregara en la mano a alguien que viera que lo necesitaba.

¿Pero es esto posible?

Ah, claro. En México hay DHL.

Los publicistas dicen que a los mensajeros de DHL "nada los detiene". Campaña Grand Prix de algún autodenominadocírculo creativo.
Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket


Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Órale.

Y es que realmente a esos monos NADA los detiene.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

¡Nada!

Hasta que, claro, se encuentran con un obstáculo de verdad y se accidentan.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

De todos modos decidí darles una oportunidad. Tomé el teléfono y hablé a DHL. Me contestó una señorita muy simpática.

-DHL, buenas tardes, ¿en qué le puedo servir?
-Hola. Tengo un envío para la colonia la Manga en Villahermosa, Tabasco, el código postal es 8068...
-No hay servicio a Tabasco, señor -interrumpió la operadora.
-¿Cómo? ¿No que nada los detiene? -le dije.

La operadora se quedó en silencio. Imaginé que estaría haciendo una cara más o menos así:

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Ni modo. No quedó otra más que enviar la despensa a los niños de Angola. O a la señora sin piernas que se sienta en las escaleras del metro. Ella también es damnificada, ¿no? ¿O tiene que salir en la tele para serlo?

jueves, 1 de noviembre de 2007

Disertación gastrointestinal-visceralista sobre las mercancías ubicuas y sus posibles aplicaciones en el cultivo inorgánico de zombis

Cada día son más las campañas publicitarias que pretenden construir marcas ubicuas, es decir, marcas que están en todas partes. Pasándose por los huevos a Kant y sus juicios para la validez universal, nuestros esforzados re-creativos publicitarios toman cualquier cosa y la elevan a universalidad. Quizá la más importante -y por ende, la más absurda- campaña de este tipo es la de Coca-Cola, jarabe gasificado que es como nuestro padre, madre y dios, todo en uno, y que acompañará nuestras tripas podridas toda la vida...



El razonamiento de este tipo de campañas es que si elevan el producto a categoría universal, haciendo que el consumidor se lo encuentre en todas partes y no tenga posibilidad de escapar, dicho con-sumidor tarde o temprano será con-sumido y terminará pensando que el producto es como una parte de él, una parte íntima que siempre lo acompaña donde quiera que va.

Un ejemplo de estas mercancías que se pretenden ubicuas es Camel, marca que se encuentra en cualquier parte, incluso en los sitios más íntimos y sorpresivos. Uno comienza a subirse el pantalón y al voltear:

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

-¡Ah cabrón, cagué un Camel!

Qué vergüenza, qué pena, de verdad. Pero así es, en todas partes está el Camello con su alegre figura. Lo vemos tomando el sol en Egipto, en India, en Cuba... (en las estampitas, claro, porque el Camello nunca ha puesto un pie en Cuba, pero quién sabe cómo se las arregló para tomarse una foto ahí, ya ven que el condenado tiene muchos dobles y todos andan por ahí tomándose fotos, donde quiera que van).

Sí, es normal, en estos casos siempre se utilizan dobles. El camello original quedó abatido, jodidísimo el pobre camello después de tantas ocurrencias de sus publi-relacionistas.

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Desde 1913 está ahí el infeliz.

Pero ejemplos de marcas "ubicuas" hay muchos.

"Todos somos Telcel"; "todo México es territorio Telcel":

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

O el Absolut, hay Absolut para todos.

Para cínicos:

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Para bitlemaníacos:

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

(Que nadie se indigne. Afortunadamente esta aberración de los Bitles no ha salido al aire nunca; no existe. Se trata tan sólo de una burla realizada por su seguro sexo servidor de sexo seguro porque no tenía nada que hacer, y para fines ilustrativos y didácticos de la Sociedad Internacional de la Imaginación al Servicio de Nadie, reproducida en este blog con su autorización).

Absolut en los Simpsons:

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

etc, etc, etc...

Photo Sharing and Video Hosting at Photobucket

Todavía parece ser mucha la gente que se entusiasma hasta el infinito con estas campañas. Nunca nunca nunca se van a cansar de ver carteles que digan Absolut esto, Absolut lo otro... Pero sospecho que estos productos y sus campañas no son más que otra pequeña mediocridad de las sociedades de consumo; otra bobería de la seudo comunicación que tarde o temprano va a desaparecer.

No sé si lo que acabo de decir tiene algún fundamento, si tiene posibilidad de suceder o es tan sólo un deseo, mera guajira o chaqueta senti-mental. Pero a quien diga que es un sueño guajiro le sostengo que eso no puede ser, porque los sueños guajiros son sueños que tienen los campesinos, y yo no soy campesino ni soy natural de la Guajira.

Estas campañas supremacistas se vuelven ociosas. Ya se ha visto que no pueden extenderse a cualquier mercancía, pues hay ciertos productos que no son para todos. Por eso la campaña de librerías Gandhi que unía cualquier párrafo de María Mercedes con una idea miope y te decía "ya leíste tal libro" fue muy exitosa, pero también muy tonta.

Dicha campaña, aunque muy aclamamada en el circulillo de los mercachifles, y aunque vendió un número considerable de libros, no hizo tanta gracia a quienes leen libros sin necesidad de que los acarreen. No quiero contagiarme de supremacismo ni parecer falso aristócrata, pero los libros no son coca cola para todos. Hay otras campañas que se han hecho para Gandhi (como la de "si no sabes quién es, acércate a las letras") que no pretenden ninguna ubicuidad, no se dirigen a las masas, sino a los individuos. A mi juicio son más acertadas.

No concedo nada ni trato de convencer. Veremos qué pasa en el futuro con estas marcas ubicuas, cuánto duran. Lo que creo es que tarde o temprano el aburrimiento, quizá la vergüenza, nos harán arrojar el camellito al remolino del WC, y en el futuro lo recordaremos cuando mucho como un dolor estomacal.