Todo empieza, como siempre, con una explosión, un bang! que en este caso no es un big bang sino una pequeña bomba casera, capaz de lesionar a dos profesores del Tec de Monterrey campus Estado de México sin poner en riesgo sus vidas. El pequeño bang lanza un mensaje que bruscamente es reproducido por los medios mexicanos como una supernova: la nanotecnología es peligrosa, si ustedes persisten en su desarrollo, los vamos a matar. Los extraterrestres que pusieron el mensaje-bomba resultan ser, según la Procuraduría de Justicia del Estado de México, no un par de alumnos resentidos sino, supuestamente, un grupo de anarquistas españoles que se hacen llamar "Individualidades tendiendo a lo salvaje". Utilizan el mensaje más claro y universal del mundo, el que todos entienden a la primera, el mensaje-bomba. La pequeña explosión en el Tec de Monterrey llega como un cerillo que se enciende en un laboratorio a oscuras: la nanotecnología puede ser peligrosa. Un conductor de radio condena el "atentado" y dice que los anarquistas que lo perpetraron leen mucha ciencia ficción. Pedro Miguel mencionaba en su columna NAVEGACIONES cierta novela, de cuyo título no quería acordarse, en la que se habla de "saturar el mundo con un polvo formado por nanocámaras de video y de acabar de una vez por todas, y para bien o para mal, con un invento del siglo XVIII que se ha extendido mucho en nuestros días y que se llama privacidad". ¿Imaginan lo que puede pasar con las nanocámaras? ¿Creen posible que en el futuro todos poseamos nanocámaras capaces de flotar en el cuarto de una niña encuerándose o en la oficina de un político corrupto sin ser notadas? ¿He mencionado que padezco paranoia? No quiero una nanocámara flotando en mi cuarto cuando me acomodo los genitales o cuando planeo la muerte de Elba Esther Gordillo o expreso ideas sociópatas que podrían interpretarse como amenazas de asesinato contra el presidente Calderón o contra Andrés Manuel López Obrador. Fuera de bromas: no están tan deschavetados estos "Individualidades tendiendo a lo salvaje" cuando advierten el peligro de la nanotecnología. Hablan, por ejemplo, del peligro que entraña la creación de aviones "invisibles", hecho notar por el Premio Nobel de Química Harold Kroto (sin embargo, omiten que el mismo Harold Kroto ha hablado de la posibilidad de construir automóviles indeformables en un accidente o aviones capaces de planear o aterrizar para poner a salvo a sus pasajeros al tener una falla). Pese a que creo que tienen razón en algunos de sus planteamientos, estos grupos anarquistas me parecen espadachines de una causa perdida*. Ya empecé a foreverear buscando nanotecnología en Google y me entero de experimentos de L'oreal para incidir en el mundo subatómico de la piel con fines cosmicosméticos y del proyecto de enviar un nanotransbordador para explorar Neptuno. En el futuro alguien lanzará a la venta los nanotransbordadores y cada quien tendrá el suyo, una especie de tamagotchi astronauta. Su propia mosca cyborg en órbita, explorando la superficie de los planetas y las lunas y los asteroides y transmitiendo en vivo hacia el iPad en la (in)comodidad del hogar. Entonces, un joven anarquista, devoto de The Clash y los Dead Kennedys, enviará a algún profesor una mosca explosiva, una luciérnaga con bomba nuclear en el vientre.
* Un comunicado de "Individualidades tendiendo a lo salvaje" en el que reivindican el ataque en el Tec se puede encontrar (si no soportan las faltas de ortografía absténganse) aquí.

1 comentarios:
Como siempre, sea nanotecnología o simple tecnología, creo que el uso determina el fin. Páginas completas de pornografía de "videos caseros" o "pareja pillada" deambulan por los ojos de los cibernautas, por decir un ejemplo fructífero y que cualquiera puede encontrar de inmediato. Entiendo y comparto la opinión, pero desconozco y quizá por eso cuestiono los medios usados de botepronto.
Publicar un comentario en la entrada