sábado 7 de mayo de 2011

Enciendo la tele. Zapeo los canales: mierda, mierda, mierda, el box. Sugar Shane Mosley vs. Manny Pacman Pacquiao. Es el tercer asalto y sin decir agua va el Devorador de Mexicanos le rompe la izquierda en la cara a Mosley y lo arroja a la lona. Mosley se levanta y aparece aquel rostro mitad miedo mitad asombro característico de los rivales de Pacman, como si fueran conscientes de estar sufriendo una madriza mágica. Entre los asaltos aparece una mujer Tecate haciendo ejercicio y enseñando la profundidad de su escote mientras mira directo a la cámara, al mismo tiempo que un locutor dice: "evite el exceso". Las contradicciones hipócritas de la publicidad. Sus dobles mensajes, que ya ni siquiera se esmeran en lo dizque subliminal. ¿Le haces caso al locutor apagado (literalmente en off) que sólo está cumpliendo un mandato gubernamental o a la mujer Tecate que parece entrenar como Rocky Balboa para follar con un garañón como tú que mira el box en la tele el sábado por la noche? No hay tiempo para cavilar sobre ello porque suena la campana y Pacman vuelve al ring y asedia a Mosley con mazazos que lo van abollando y compactando hasta que el púgil que al principio era más alto y más pesado se va haciendo chiquito, chiquirritico y huye trazando una espiral de miedo y cuando ya no puede correr más recibe a Pacman con un abrazo y ya no es Sugar Shane Mosley sino sólo Sugar a secas. Sugar vuelve a ser castigado con una izquierda de plomo que le saca chispas y se soba los pómulos y la frente con los guantes y su gesto de dolor y súplica es tiernísimo frente a la máquina de romper madres Pacquiao que ya sabe, como los espectadores, que ganó la pelea cuando ¡Paf! Pacquiao cae a la lona y como un resorte se incorpora de inmediato y sonríe pero su sonrisa se borra cuando el réferi empieza el conteo, no es posible que dé por buena un caída que se debió a un empujón y no a un madrazo. El campeón está encabronado por el error del réferi y acomete con furor a un Mosley que tímidamente se agazapa en las cuerdas para esperar el campanazo final con una mueca que parece decir: ¿yo qué culpa tengo de que el réferi se equivoque? Al arrancar el round doce Sugar saluda deportivamente a Pacman con un tenue choque de guantes y le da un abrazo como haciendo las paces y es de temer que Pacman le responda con un apercá fulminante que retiemble en todo Las Vegas y lo embarre en la lona. Mosley recibe unos cuantos putazos más y su defensa sólo se interrumpe cuando lanza esporádicos jabs con la fuerza de una niña de nueve años. Suena el campanazo, el ring se inunda de gente y Pacman se arrodilla con la frente pegada a su esquina. Muestran el rostro amoratado del perdedor. Parece salirle humo de las orejas. Cuesta trabajo decir si aún tiene los ojos puestos.

1 comentarios:

SCC dijo...

Excelente ¿crónica?, ¿pensamiento?, ¿reflexión? Jajajajaja, nada de eso... Se llama "hacer literatura".