Al suplicio del calor africano se añaden los tenaces mosquitos. Mientras trabajo, uno me aguijonea desde hace rato y lo he dejado hacer, ya ha extraído más de un par de muestras de mi sangre, debería agradecerlo con una venia en el aire e irse a molestar a alguien más, pero estos insectos no agradecen la generosidad, son abusivos, se emborrachan y siempre piden más, no sé qué ganan si de todos modos terminan embarrados en la pared dejando un dibujito rojo con la sangre que me hurtaron. ¿Se nota que estoy aburrido y por eso hablo de los insectos? ¡Cómo! ¿El inaburrible F de las nieves? ¡El que recomienda a Copi antes que a Cortázar! ¡Oh, pero si F no se aburre! Bueno, ahí me tienen abriendo el Messenger de Hotmail, herramienta un poco demodé entre los aburridos, y a golpe de máquina me vienen las amenazas: casorio, hijos, desempleo, divorcio, aborto, sida, secuestro, me dio mucho gusto saludarte y ya no te desaparezcas tanto, te dejo mi cel: 044 55-AUXILIO. Caray, ya no estoy aburrido, ¿en qué estábamos, Claribel Alegría?
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