viernes, 10 de septiembre de 2010

Psicoanálisis


En el sueño estaba en ese cuadro de Hieronymus Bosch donde le abren la cabeza a un hombre para extirparle la piedra de la locura. Él era ese hombre, había acudido, atenazado por el dolor del alma, a someterse a una cirugía de cerebro, y lo que le provocaba más miedo no era tener la cabeza abierta, de par en par por decirlo así, o que esa apertura implicara también de algún modo una apertura del alma, una receptividad inusitada a la variedad activa del mundo y al torbellino polícromo de la vida, aglutinada en ese instante horrible, sino pensar que tal vez no estaba entendiendo nada, que lo habían engañado: en vez de sacarle la piedra de la locura se la estaban colocando en el cerebro, y ya no podía protestar porque él mismo había consentido en que ese falso doctor le abriera la crisma, confiando estúpidamente en su aspecto a todas luces de charlatán, y lo único que cabía esperar era que el falso doctor cerrara su cerebro como un estuche y a continuación le cosiera el cuero dejando en su interior la piedra de la locura, y fue así como estando cuerdo y creyendo que estaba loco se dejó enloquecer.

3 comentarios:

La Bruja dijo...

Benditas noches, bendito entorno y bendito aún más ese don tan maravilloso de imaginar !!!

magdalena dijo...

Me gustó muchísimo este texto, disfruté de su lectura siempre hay que buscar una tablita para poder seguír viviendo,esto que somos......inexplicables

magdalena dijo...

Hieronymus Bosh existirá alguien que nos pueda sacar lapiedra?
Me encanto la interpretación de la obra de Hieronimus ---Genial