sábado, 13 de febrero de 2010

El Pink Floyd de Syd Barrett es en verdad un tema espeluznante. Syd alcanzó un cenit casi instantáneo; su desplome también lo fue. Escuchen Chapter 24. Parece una sentencia de Confucio interpretada por The Beatles. O aquello que dice Bhagavad Gita de "no hay existencia posible para lo que no existe, ni puede cesar de existir lo que existe..."