Voy poner un altar a una traducción –debo recalcarlo: traducción, para leerse bajo propio riesgo – de un poema de Ezra Pound.
El desván
Ven, apiadémonos de los que tienen más fortuna que nosotros.
Ven, amiga, y recuerda
que los ricos tienen mayordomos en vez de amigos,
y nosotros tenemos amigos en vez de mayordomos.
Ven, apiadémonos de los casados y de los solteros.
La aurora entra con sus pies diminutos
como una dorada Pavlova,
y yo estoy cerca de mi deseo.
Nada hay en la vida que sea mejor
que esta hora de limpia frescura,
la hora de despertarnos juntos.
Versión de Javier Calvo
Los señores del dinero carecen de amigos porque, en el fondo, ya no son buenas compañías. Cada que escucho que un empresario venido a menos se suicida, me parece un castigo justo y apegado a derecho, para empezar porque se lo impone él mismo.
¿Por qué estamos en crisis? La actual crisis económica ha sido definida como una crisis de la Fiducia, es decir, aquello que va más allá de las bases legales y depende de la confianza y la buena fe. La crisis de la Fiducia tiene que ver, a su vez, con una crisis de la palabra. Gadamer sitúa la verdad de la palabra en la medida en que "se sostiene, ya sea que uno esté en el uso de la palabra, ya sea que salga fiador como alguien que ha dicho algo o como alguien que le ha tomado la palabra a otro". Eso dicen los economistas y hay que tomarlo de quien viene porque ellos estudian la mitad de la carrera para decir qué va a pasar, y la otra mitad para decir por qué no pasó. A veces creo que no se dan cuenta que el negocio de los hombres de negocios consiste en esquilmar al que se deje y al que no también. Y me pregunto qué tan nueva es la crisis de la Fiducia, porque la confianza y la buena fe se perdieron el día que se descubrió el oro. Y no lo digo yo, lo dijo el poeta Ovidio al promediar el año 8 a.C., en otros versos a los que también pongo altar y veladoras.
"Y no sólo se exigía a la fecunda tierra las cosechas y alimentos debidos, sino que se penetró en sus entrañas y se arrancaron los tesoros que excitaban a todos los males, que ella había sepultado y había ocultado en las sombras de la Estigia. Y ya había aparecido el dañino hierro y el oro, mucho más dañino que el hierro; aparece la guerra, que lucha con cada uno de los dos, y con su mano ensangrentada agita las resonantes armas. Se vive de la rapiña; el anfitrión no está seguro del huésped, ni el suegro de su yerno; también es rara la concordia entre los hermanos. El esposo trama la perdición de la esposa y ésta la de su marido; las terribles madrastras mezclan los envidiosos venenos; el hijo, antes de tiempo, se informa sobre la edad de su padre. Yace por el suelo la piedad vencida y la doncella Astrea, la última de las inmortales, abandona la tierra empapada en sangre".
¿Por qué estamos en crisis? La actual crisis económica ha sido definida como una crisis de la Fiducia, es decir, aquello que va más allá de las bases legales y depende de la confianza y la buena fe. La crisis de la Fiducia tiene que ver, a su vez, con una crisis de la palabra. Gadamer sitúa la verdad de la palabra en la medida en que "se sostiene, ya sea que uno esté en el uso de la palabra, ya sea que salga fiador como alguien que ha dicho algo o como alguien que le ha tomado la palabra a otro". Eso dicen los economistas y hay que tomarlo de quien viene porque ellos estudian la mitad de la carrera para decir qué va a pasar, y la otra mitad para decir por qué no pasó. A veces creo que no se dan cuenta que el negocio de los hombres de negocios consiste en esquilmar al que se deje y al que no también. Y me pregunto qué tan nueva es la crisis de la Fiducia, porque la confianza y la buena fe se perdieron el día que se descubrió el oro. Y no lo digo yo, lo dijo el poeta Ovidio al promediar el año 8 a.C., en otros versos a los que también pongo altar y veladoras.
"Y no sólo se exigía a la fecunda tierra las cosechas y alimentos debidos, sino que se penetró en sus entrañas y se arrancaron los tesoros que excitaban a todos los males, que ella había sepultado y había ocultado en las sombras de la Estigia. Y ya había aparecido el dañino hierro y el oro, mucho más dañino que el hierro; aparece la guerra, que lucha con cada uno de los dos, y con su mano ensangrentada agita las resonantes armas. Se vive de la rapiña; el anfitrión no está seguro del huésped, ni el suegro de su yerno; también es rara la concordia entre los hermanos. El esposo trama la perdición de la esposa y ésta la de su marido; las terribles madrastras mezclan los envidiosos venenos; el hijo, antes de tiempo, se informa sobre la edad de su padre. Yace por el suelo la piedad vencida y la doncella Astrea, la última de las inmortales, abandona la tierra empapada en sangre".

3 comentarios:
Los ricos o empresarios se detestan entre ellos y los que no tenemos fortunas, nos reconocemos en la amistad...
Me gustan tus altares y veladoras, también tengo mis autores...
abrazos d madrugada, Monique.
Hermoso poema, creo que es el sueño que muchos quisieramos ver hecho realidad..... es poder contribuir a la felicidad de la persona a la que amas, hacer que cada uno de sus amaneceres sea el preludio del maravilloso futuro que pueden construir.
Claro panorama de la actualidad... No existe mejor manera de comentar el porqué siempre nos queremos chingar al otro... Aunque sea tu familia...
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