jueves, 5 de noviembre de 2009

Mamá, ¿qué es el tiempo?

Yo daría casi cualquier cosa por el poder de viajar en el tiempo. La literatura es lo que más me acerca a ello. El pasado y el futuro suelen interesarme más que el presente. Pese a todo, creo que algo está cambiando. Recuerdo que cuando era niño iba a la escuela deseando que el tiempo pasara rápido, para que pronto llegara el viernes. A veces mis deseos se cumplían y cuando llegaba el viernes, saludaba a todos con una sonrisa triunfal y decía: ¡ya es viernes! ¡la semana se me pasó de volada!

Ya no es lo mismo. Ahora cuando la semana se me pasa de volada, me siento estafado por la vida, lacaya de la muerte. La velocidad del tiempo me duele. Sentir que se acerca la muerte de mis padres, que algunos de mis amigos, entre los pocos que tengo, empiezan a transformarse en lo que siempre aborrecieron, que el niño que fui se aleja hacia la otra orilla, riéndose para sus adentros, feliz de que para él no importa el tiempo. Sentir la mano de mi novia envejecer, lentamente, sobre la mía, presentir el cansancio y las dolencias de la vejez; saber que
mientras más viernes se acumulan, el final está más cerca.

La gente dice que recordar es vivir de nuevo, que uno vuelve a ser joven. Mentiras. Lo vivido no se vuelve a vivir, se lo lleva la chingada. A lo mejor la doctrina del eterno retorno no es más que el miedo al paso del tiempo, el consuelo metafísico de algunos viejos melancólicos.

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Con música, la melancolía es dulce. La música, hecha de tiempo, lo hace gozoso.




1 comentarios:

La Bruja dijo...

Me ha dado mucho sentimiento tanto lo escrito por usted como el video (para variar ¿verdad?

Algunas veces siento que el tiempo es una especie de "pagarè" que la vida nos extiende al iniciar nuestra existencia, y que los años son los cobradores que se encargan (sin piedad alguna) de ajustar cuentas.

Pero son las personas a las que amamos (padres hermanos, pareja, familiares y amigos) y la convivencia con ellas lo que hace que bien valga la pena asumir el precio que se nos ha impuesto por el gran honor que es estar a su lado y compartir experiencias que ni el tiempo (implacable como es) pueden borrar.

Mis manos sin duda envejeceràn; pero es mi corazòn el que se renueva dìa a dìa, permanecerà joven y con vitalidad siempre, dentro de el nacen y se fortalecen cada vez màs sentimientos hermosos que se alimentan (entre otras cosas) de mi vida a su lado, y usted sabe muy bien por què.

Vivamos con intensidad cada dìa, debemos estar listos para disfrutar al màximo todos los momentos hermosos que el futuro traerà.